lunes, 22 de noviembre de 2010





La mochila, denominada Susu (es decir, lo que camina con uno) es una parte fundamental del vestido Wayúu. Se teje de la fibra del maguey y el algodón, en crochet o ganchillo.

Las mochilas son la máxima expresión del tejido Wayúu. Son fácilmente reconocibles por sus colores y diseños.

Aunque la mochila ha sufrido variaciones que le han abierto mercado, el tejido y los modelos tradicionales son preferidos por turistas extranjeros.

Por:LAURA MARGARUTA LOPEZ

CHINCHORRO Y HAMACA



El chinchorro y la hamaca, camas colgantes donde el Wayúu descansa, duerme, conversa, atiende visitas, trabaja en los tejidos, procrea y trae hijos al mundo, constituyen el eje de la vida social y personal de los Wayúu. Son dos tejidos fundamentales de su cultura y, aunque tienen la misma función, textilmente son diferentes.

La diferencia entre el chinchorro y la hamaca consiste en que los chinchorros son elásticos y se elaboran con tejidos sueltos y las hamacas son hechas con tejidos compactos y son pesadas.
Por:

LAURA MARGARUTA LOPEZ

KANAS TEJIDO WAYÚU




El kanas es la máxima expresión del tejido Wayúu, es un arte muy antiguo, probablemente originado en la alta guajira, consiste en un tejido de hermosísimas y estilizadas figuras geométricas, que representan elementos del medio natural que rodea la vida cotidiana del Wayúu. Entre más complejas sean las figuras, mayor valor adquiere la pieza y mayor es el prestigio que se alcanza, se teje en telar de horqueta.

Los tejidos de los Wayúu fascinan por sus colores, diseños y la complejidad de técnicas usadas en su elaboración, los motivos típicos de esta cultura son las representaciones de figuras geométricas que simbolizan elementos de la naturaleza (animales, plantas, estrellas, rastros, etc.) que rodean la vida cotidiana del Wayúu o las formas abstractas en la presentación de las cuales se utilizan combinaciones de colores muy fuertes y muy características para esta cultura. Entre más complejas sean las figuras, mayor valor adquiere la pieza.

Por: LAURA MARGARUTA LOPEZ


TALENTO INIGUALABLE DE NUESTRA TIERRA “TEJIDO WAYÚU



El tejido es una labor artesanal que asocia a las comunidades agrícolas. Hombres pegados a la tierra sometidos a las inclemencias del tiempo y el clima, un mundo en el que la ciencia, religión y magia se mezclan y confunden, donde el oficio aprendido no es un castigo sino un don divino. El tejer en la vida de la comunidad indígena Wayúu, es mucho más que una actividad cultural y herencia de sus ancestros. Tejer significa para los Wayúu mostrar a través de su creatividad, inteligencia y sabiduría la vida así como la sienten.

Los Wayúu son gente de arena, sol y viento, llevan adentro la moral del desierto, han resistido durante siglos en la península de la Guajira, son grandes artesanos, y comerciantes, luchadores incansables por sus derechos históricos, que han sido muy violentados por la discriminación y el racismo.

Habitan en el estado Zulia, Mérida y Trujillo y su territorio originario es denominado la Guajira, en el Municipio Páez, habitan entre Colombia y Venezuela, porque son anteriores a la creación de los estados nacionales, que no tomaron en cuenta su historia y sus costumbres al momento de establecer los limites geográficos. Wayuu.

POr: LAURA MARGARUTA LOPEZ

TRAMPAS DE LA POBREZA




A pesar de que la economía siempre está creciendo y generando riqueza, una buena parte de la población es excluida de estos beneficios. La persistencia de la pobreza y el nivel de indigencia implican que debe existir una Red de Protección Social (RPS) permanente, que ayude a aliviar las dificultades que enfrentan diariamente los más pobres, y contrarreste los efectos de largo plazo que ocasiona la situación del presente. No solo por su nivel de pobreza sino también por su vulnerabilidad, estos hogares carecen de muchos bienes y servicios, pero también de cualquier protección. En este sentido, las intervenciones sobre las familias más pobres deben hacerse utilizando toda la batería de políticas sociales e instrumentos de lucha contra la pobreza que tiene el Estado. Solo de esta forma se podrá reducir los niveles de Indigencia, y mejorar la calidad de vida y la productividad de estos hogares.

La pobreza es sinónimo de hambre. Más del 8% de la población sufre diariamente de hambre; como consecuencia, más del 12% de los niños menores de cinco años presenta desnutrición crónica, y en departamentos como La Guajira y Boyacá, esta tasa es aproximadamente el doble del promedio nacional. Esta falta de acceso a los nutrientes requeridos pone a los niños en condiciones de vulnerabilidad frente a las enfermedades, muchas veces con consecuencias catastróficas para su desarrollo.

La pobreza y la desnutrición son los factores mas predominantes en el Municipio de Gama, debido al índice de violencia intrafamiliar que se vive, las madres solteras muy jóvenes que no asumen el rol de madres por su edad, las fuentes de trabajo en este municipio son mínimas y además se suma la falta de responsabilidad por parte de los padres, que engendran por engendrar.

Las familias quedan atrapadas en la pobreza, generación tras generación, cuando existe un círculo vicioso que contrarresta los esfuerzos de los pobres, y a su vez alimenta las condiciones que crearon esta situación.

En otras palabras las familias quedan atrapadas por unas condiciones que se retroalimentan y que frecuentemente empeoran su situación. Identificar estas trampas provee los elementos necesarios para una política integral que apalanque los esfuerzos de los pobres para superar su situación. A continuación se describen las principales trampas que serán relacionadas con las dimensiones de un PEP y sus principales políticas y programas.

DEL MOTOTAXISMO AL BANDALISMO EN SUCRE…



El Mototaxismo es un fenómeno que tuvo su origen a inicios del año 2000, en cual en un principio no fue factor de atención por la minoría de personas que se dedicaban al ejercicio de esta actividad informal, sin embargo una década más tarde, el departamento de Sucre no es ajeno a esta nueva fuente generadora de empleo, la cual se ha venido desarrollando a nivel nacional, en una forma de cadena eslabonada en diferentes estratos sociales, que invaden el área urbana, barrios y sectores rurales, convirtiéndose en fuente de ingresos que suple carencias vitales y a la vez en un escenario propicio de la delincuencia y de la inseguridad social.

El departamento afronta una problemática social representada en el transporte informal del mototaxismo, que desde sus inicios marco la decadencia económica de la región, pues el campesino deja de cultivar la tierra para conducir una motocicleta que le genera ingresos en menor tiempo; razón por la que un gran porcentaje de los ciudadanos de los estratos medio y bajo; no se esfuerzan por profesionalizarse en algún campo del saber

humano, ni por emprender una carrera técnica, pues la visión que enmarca sus pensamientos se fundamenta en cumplir la mayoría de edad comprarse o conseguir una moto que les permita ver ingresos diarios que fortalezcan su pecunío, dejando de lado lo más trascendental que deben ejercer los jóvenes que serán los responsables del futuros y desarrollo sucreño en todos los ámbitos del saber humano.

Este fenómeno del mototaxismo ha contribuido ampliamente en la ejecución y materialización del accionar delincuencial en la creciente dinámica de los delitos como el hurto a personas en sus diversas modalidades y el homicidio a nivel departamental, toda vez que los delincuentes toman la fachada de mototaxistas, lo que les permite seleccionar libremente a sus víctimas.

POR :

KATHERINE PEREZ JIMENEZ

LA HISTORIA DEL PADRE ROSERO.

Iglesia Virgen del Carmen











Lo que hoy conocemos como el barrio Palmira, eran unos lotes baldíos que con el correr de los años fueron habitando muchas familias provenientes de San Vicente, Betulia, Zapatoca, algunos antioqueños y otros de la costa Atlántica.

Un personaje que fue parte de la vida del barrio Palmira durante más de 40 años, fue el conocido sacerdote jesuita, Ignacio León Rosero Rivera, conocido popularmente como "El Padre Rosero", pues en su templo bautizó, casó y despidió a varias generaciones de habitantes de este céntrico sector de nuestra ciudad.

Padre Rosero", nació en la fría población de Túquerres (departamento de Nariño) el 8 de mayo de 1922, estudió para cura en el Seminario de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá) y a la edad de 32 años, es decir en 1954, se ordenó como cura en la capital del país.

Una vez de sacerdote fue asignado al Seminario San Pedro Claver de Barrancabermeja en calidad de prefecto.

Dicen que son muchos los actuales sacerdotes, ex alumnos del Seminario, que añoran al Padre Rosero con cariño y gratitud.

A los dos años de estar radicado en nuestra ciudad, el señor obispo de la época, Monseñor Bernardo Arango Henao, destinó al Padre Rosero a iniciar una parroquia en el barrio Palmira.

Entonces el cura empezó a presidir la "Junta pro templo".

"Yo con mucho gusto, dijo un vocal, ofrezco dos mil ladrillos para el templo". "Yo, dijo el siguiente, puedo acarrear esos ladrillos en mi zorra". "Yo regalo seis bultos de cemento...Yo doy en plata la suma de tantos pesos... Yo ofrezco mis brazos para el trabajo durante un mes".

Le tocó al Padre Rosero el turno de hablar y de ofrecer algo para el templo, pero no se le ocurría qué. Por fortuna una señora lo sacó del apuro soplándole al oído le dijo: "Una rifa". El cura se puso de pie y dijo: "Podríamos organizar una rifa... " y la misma señora le volvió a soplar: "Un cabro" "Podríamos rifar un cabro" dijo el Padre y se sentó.

"Yo manejo una imprenta", anunció un vocal, "imprimiré las boletas para esa rifa". "Nosotras venderemos las boletas", ofrecieron las catequistas.

Se terminó la reunión; rezaron, se despidieron y se dispersaron.

Salió el Padre Rosero de la Junta con la obligación de conseguir un cabro. Se acercó a la primera casa y golpeó; salió una campesina y al ver al misionero de sotana blanca se alegró y lo hizo seguir. "Bienvenido, Padre, ¿qué lo trae por aquí?"

"Vea, señora, necesitamos un cabrito para rifarlo a favor del templo". "Aquí le tengo el cabro, respondió la mujer, se lo ofrecí a las ánimas", aseguró.

Condujo al Padre al patio de la casa y allí estaba el cabrito. "Cuando quiera mande por él", le dijo la emocionada vecina.

Al domingo siguiente iba el cabrito en carroza por las calles de Barrancabermeja, adornado con una cinta roja al cuello.

El cabro balaba cada cinco minutos, con lo cual se hacia propaganda.

Dos acólitos lo acompañaban y cuatro muchachas catequistas iban vendiendo boletas. Pero el cabrito se cansó de balar y se calló.

"Ahora imiten ustedes al cabro" les dijo el Padre a los acólitos. Y ellos empezaron a balar y lo hacían mejor que el cabro.

Todo el mundo reía a carcajadas, pero al final el Padre Rosero se salió con las suyas.

Al atardecer se realizó el sorteo y se contó la plata: $ 200, doscientos pesos.

Con esa plata se pagó la primera piedra labrada para la construcción de la iglesia de Palmira.

Se inició la edificación y antes de un año el templo estaba terminado y se posesionó el primer párroco de Palmira: el Reverendo Padre Ignacio León Rosero Rivera, siempre de sotana blanca.

Por cuenta del Padre Rosero, se logró que Ecopetrol, en el Distrito de Producción de El Centro, le donara al templo una torre de exploración petrolera que luego se instalaría al costado izquierdo de la iglesia, siendo hoy un símbolo emblemático de este barrio, pues que se sepa, es en la única parte del mundo en donde una torre petrolera sirve de campanario.

Al Padre Rosero se le recuerda porque por allá en los años 70, apoyó los movimientos cívicos que presionaban un eficiente servicio de agua potable para la ciudad de Barrancabermeja.

Cuando los manifestantes organizaban los paros cívicos que terminaban con la instalación de grandes barricadas a la salida de Barrancabermeja, llegaban al sector del As de Copas, en el cumplimiento de su deber, representantes de la Policía y del Ejército a quitar los taponamientos que cerraban la vias.

De inmediato los manifestantes corrían y más atrás hacían lo mismo los integrantes de la fuerza pública, sin embargo, las puertas de la iglesia "siempre estaban abiertas" para quienes dirigían la protesta y muchos manifestantes se escondían al interior del templo, que las autoridades nunca profanaron.

Así las cosas, entre misas en la mañana y en la tarde, confesiones, bautismos, confirmaciones, matrimonios, entierros y administración de enfermos, atender al despacho parroquial durante cuarenta años, pero sobre todo en resolver problemas de familia e intervenir en los conflictos sociales. Transcurrió la vida de este querido personaje de Barrancabermeja.

A sus 78 años de edad el Padre Rosero fue trasladado a la ciudad de Bucaramanga y se armó tremendo problema entre la feligresía del barrio Palmira, que se oponía a su traslado y los altos jerarcas de la iglesia que ya habían tomado una decisión irrevocable.

Sin embargo, pese a todo, el Padre Rosero se fue a vivir a Bucaramanga durante sus últimos 6 años; allá su actividad fue doble: vicario parroquial en el templo y asesor espiritual en "San Pedrito".

El Padre Rosero murió en Bucaramanga el 22 febrero de 2006.

A su funeral asistieron 2 obispos, 57 sacerdotes, innumerables religiosas y una inmensa multitud de fieles la gran mayoría procedentes de Barrancabermeja, la ciudad que lo acogió durante 43 años de su vida sacerdotal.

Por:Jorge Enrique Yepez Atencio

CÓD:5’585.977

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